Comprobar estas afirmaciones es esencial porque muchas decisiones de compra, inversión y reputación corporativa dependen de ellas. El fenómeno del lavado verde —uso de mensajes ambientales engañosos— y las declaraciones vagas sobre responsabilidad social han aumentado la desconfianza. Verificar permite diferenciar entre acciones tangibles y comunicación comercial, proteger al consumidor y presionar a las empresas hacia cambios reales y medibles.
Principios básicos para evaluar una afirmación
- Transparencia: ¿La empresa publica datos, metodologías y alcance temporal?
- Verificabilidad: ¿Existen auditorías o certificaciones externas que respalden la afirmación?
- Medición: ¿Se usan indicadores cuantificables y comparables (por ejemplo, toneladas de CO2, porcentaje de material reciclado, reducción de emisiones año a año)?
- Ambición y coherencia: ¿Los objetivos son compatibles con límites científicos o con la cadena de valor de la empresa?
- Responsabilidad: ¿Hay mecanismos para remediar impactos negativos y canales para denuncias?
Lista práctica de verificación paso a paso
- Localizar el informe de sostenibilidad más reciente y verificar si presenta un índice estructurado junto con una metodología explicada con claridad.
- Comprobar si los indicadores cuentan con verificación independiente y evaluar el tipo de aseguramiento ofrecido (razonable o limitado) además de la norma utilizada, como ISAE 3000.
- Revisar las certificaciones pertinentes y la entidad que las otorga, confirmando tanto su cobertura como la fecha de expiración.
- Analizar los compromisos públicos en iniciativas reconocidas, ya sea reportes a plataformas de divulgación climática, metas avaladas por iniciativas científicas o inscripciones en organismos del sector.
- Evaluar la cadena de suministro: políticas de proveedores disponibles, inspecciones en terreno, trazabilidad de insumos y acciones frente al trabajo forzoso o a la deforestación.
- Comparar los mensajes comerciales con los datos comprobables, observando reducciones absolutas de emisiones y no únicamente variaciones en la intensidad por unidad producida.
- Consultar valoraciones de ONG, medios de investigación y entidades supervisoras que hayan analizado o sancionado las prácticas de la empresa.
Herramientas, normas y fuentes que conviene consultar
- Iniciativa de Reporte Global (GRI): marco común para informes no financieros.
- Informes y plataformas sobre clima: CDP (divulgación de emisiones y riesgos climáticos).
- Objetivos basados en la ciencia: Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi) para metas de reducción de emisiones alineadas con la ciencia climática.
- Certificaciones sectoriales: Comercio Justo, Consejo de Administración Forestal (FSC), certificaciones de agricultura orgánica, certificaciones sociales como certificación de responsabilidad laboral.
- Normas ISO: ISO 9001 (calidad), ISO 14001 (gestión ambiental), ISO 26000 (responsabilidad social, guía), entre otras.
- Informes de aseguramiento: opiniones de auditoría bajo ISAE 3000 u otros estándares de aseguramiento.
- Agencias de calificación ESG: consultoras y agencias que evalúan desempeño ambiental, social y de gobernanza; sirven como contraste aunque tienen metodologías propias.
Indicadores esenciales que no pueden omitirse
- Emisiones de gases de efecto invernadero: desglose por alcance 1, 2 y 3, y evolución año a año.
- Consumo de agua y energía: volúmenes absolutos y eficiencia por unidad de producto.
- Gestión de residuos: tasas de reciclaje, reducción de residuos en origen y residuos peligrosos gestionados.
- Materiales: porcentaje de materias primas sostenibles o recicladas y trazabilidad de origen.
- Indicadores sociales: horas de capacitación, brecha salarial, incidentes laborales, cumplimiento de derechos humanos en la cadena de suministro.
- Impacto en la biodiversidad: medidas para evitar la pérdida de hábitat, políticas sobre deforestación y uso de tierras.
Ejemplos y casos ilustrativos
- Patagonia: publica amplia información sobre proveedores y prácticas a través de plataformas propias; dona un porcentaje de ventas a causas ambientales y facilita la trazabilidad de materiales en sus productos. Su transparencia y certificaciones han sido citadas como referencia en el sector textil.
- Unilever: ha establecido objetivos públicos sobre reducción de emisiones y uso de materiales sostenibles y publica informes anuales con indicadores y progreso. Además, somete parte de sus reportes a aseguramiento externo.
- Empresa con controversia: existen líderes del mercado que combinan campañas de comunicación verde con falta de evidencia pública sobre la reducción absoluta de impactos; los análisis independientes y las sanciones regulatorias han expuesto discrepancias entre mensaje y práctica.
Indicadores de advertencia (potenciales señales de lavado verde)
- Declaraciones vagas sin cifras ni plazos concretos.
- Uso excesivo de términos genéricos como “eco”, “natural” o “sostenible” sin respaldo documental.
- Ausencia de auditoría externa o de acceso a los datos subyacentes.
- Enfoque en impactos marginales cuando la principal fuente de daño no se aborda (por ejemplo, compensaciones en lugar de reducción real de emisiones).
- Cambios frecuentes de objetivos o de metodologías que impiden la comparación temporal.
Cómo actúan reguladores y sociedad civil
- Autoridades de consumo y agencias regulatorias exigen cada vez más que las afirmaciones ambientales sean verificables y no engañosas; hay guías y sanciones en crecimiento sobre lavado verde.
- Inversores institucionales usan criterios ESG y votaciones en juntas para exigir transparencia y metas ambiciosas.
- ONG y medios realizan investigaciones sobre cadenas de suministro y prácticas laborales, detonando cambios y sanciones cuando se detectan irregularidades.
Sugerencias dirigidas a diversos tipos de audiencia
- Consumidores: optar por etiquetas verificadas, revisar informes disponibles al público y inclinarse por compañías que ofrezcan datos auditados y trazabilidad transparente.
- Inversores: requerir divulgaciones alineadas con marcos comparables, confirmar aseguramiento independiente y examinar métricas de alcance 3 junto con riesgos de transición.
- Periodistas y ONG: revisar contratos, certificaciones y auditorías, y contrastar afirmaciones con información de proveedores y zonas involucradas.
- Empleados y proveedores: solicitar canales de denuncia y acceso a políticas y auditorías, además de involucrarse en procesos de mejora continua.
Verificar declaraciones sobre calidad, sostenibilidad y compromiso social requiere discernimiento, fuentes confiables y una evaluación crítica que combine certificaciones externas, datos medibles, verificaciones independientes y seguimiento de toda la cadena de suministro. La verdadera transparencia no consiste solo en difundir buenas intenciones, sino en divulgar información comprobable, permitir auditorías externas y evidenciar progresos cuantificables conforme a estándares científicos y sociales. Consumidores, inversores y reguladores conforman una red de control que, bien informada, limita el margen para el lavado verde y promueve cambios empresariales tangibles hacia prácticas más responsables.
